Primer día en Croacia.
Para este viaje no hace falta que lleves agua de casa, pero sí un buen impermeable.
Desde Ljubliana nos dirigimos al Plivitce Park National en un coche alquilado con gps. Sin problemas. Tiempo estimado 3 horas.
Por el camino nos perdimos y tardamos 4 horar y pico.
Pero mereció la pena.
Empezamos la ruta por los lagos a la una de la tarde. El parking lleno, policías en los montes cercanos, trompetas tocando musiquilla como demasiado seria... y gente toda enchaquetada en una de las pocas explanadas que había cerca de la entrada al parque nacional. Leímos después que celebraban un homenaje a dos soldados muertos en la zona, uno croata y otro servio, en la guerra de los Balkanes.
Lo primero fué pasar en una barca el primer lago que se ve hasta la otra orilla
Y a seguir el sendero...a veces de tierra, y muchas veces hecho de tablas sobre los bordes de los lagos, antes de que el agua encuentre el escalón correspondiente y caiga en plan cascada.Es espectacular: el color del agua, azul claro, verde, turquesa..., la cantidad tan impresionante de cascadas que caen en el mismo lago, que luego caería en otro y así., los bosques que se ven alrededor, y la cantidad de gente que había al principio
Vimos varias parejas de patos, preciosos como éste
Los escalones en el camino de tablas es lo peor, no se ven y hay que tener un cuidado que para qué
En este lago, creo, se bañaron en cueros dos amigos de Celia cuando vino con su panda en enero y estaba cerrada la ruta por nieve. Pero la hicieron, vaya tela
Al cabo de un rato ya hay bastante menos gente, al final íbamos solos y te da más respeto el caminito y tantísima agua. Hay flores amarillas, tipo azucenas o así, autóctonas, muy bonitas.
Están indicados los nombres de los lagos y la altura de las cascadas
Cuando llevábamos varias horas de recorrido en el que la ruta avanza en busca de los lagos más altos, hacía más frío y viento, y se veía nieve en los bordes del sendero.
Hay que pensar en volver al inicio, vaya a ser que se haga tarde y de noche para volver!. No estaba permitida la vuelta por el camino que cerraba el recorrido porque,decía un cartel, estaba inundado. Celia quería pasar pero, como es natural, ni caso. Volvimos por el mismo
Esta es la casa de campo de Helena donde pasamos la noche. Menos mal que al rato de estar allí y ver que la casa estaba helada conseguimos que le diera al botón de la calefacción, que se hizo un poco la remolona
Antes de ir a cenar a un hotel cercano, (Dejenija, muy bueno por cierto) se puso el sol y nos duchamos sin jabón. Eso sí, Helena nos regaló dos cervezas.
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