(Por cierto, no sé si hemos escrito dos veces igual Lubiliana en todas estas entradas.)
El sábado estuvo todo el día desapacible y lluvioso.
Pateamos
casi toda la capital, menos el castillo.
Nos
llamó mucho la atención que en el mercado de frutas prácticamente
sólo había puestos de manzanas!
El día siguiente, domingo, amaneció soleado pero muy frío... y seguimos pateando la ciudad.
No
podía faltar el puente de los dragones, los cuáles se han
convertido en iconos de la ciudad.
María
Pura de compras, una maderita del frontal de las colmenas, una
acuarelita de lubliana, una vela de cera, unas cajitas...¿y yo? ¡No
os he dicho que en estos lugares se agradecen los lugares soleados!
Camino
de nuestro apartamento. La casita amarilla fué el hostel de Celia en
su primera semana en Jubliana.
Ya
sólo nos queda recoger las maletas del coqueto apartamento, esperar
al goopti que nos llevará a Treviso y tras esperar ¡casi cinco
horas! en un aeropuerto con corrientes de aire por todos lados,
cogimos el avión de Ryanair que nos dejaría en Málaga a las 12.
¿Eso es todo? No, todavía no. Allí nos esperaba Ana y Miguel que
nos traían el coche con el que llegamos a Tarifa a las 2.00. Otro
hostalito y al día siguiente a trabajar.